miércoles, 20 de marzo de 2013


Desde la Comunidad Naranjito, reporta

Norelys Iguarán.

Aunque el sol le quemaba  las partes descubiertas de su morena piel, aun cuando una hormiguita venía y le picaba uno de los pies, por otro lado, el sonido de los pájaros, la pureza del aire la consolaba, pero sobre todo las ganas de seguir adelante, el sueño de ser una gran profesional Wayuu, con sus ojos atentos a la explicación del docente, con sus cuadernos reciclados del años pasado; es la experiencia que vive diariamente una de las estudiantes que asisten al centro Etnoeducativo Rural El Naranjito.

Más de 100 estudiantes asisten a este centro, aunque algunos tiene su salones adecuados, otros cursos no lo tienen, por tal razón debe recibir las clases debajo de una enramada, debajo de los trupillos (Planta de la guajira), asediados a veces por la incomodidad, el fogaje del sol de la media mañana, no obstante, estos niños Wayuu motivados por sus estudiantes, siguen asistiendo todos los días a clase, parece que se han acostumbrado  a las condiciones en que reciben una educación que según la constitución debe ser de calidad, ante esta situación elevamos nuestra voz de protesta para que las autoridades educativas ayuden a que estos futuro de Colombia accedan a una educación digna, construyendo las aulas necesarias y tenga las mismas oportunidades que tiene otros niños, mientras tanto los docentes siempre estaremos motivando a los niños a seguir en ese camino que nos puede llevar al progreso.

Norelys Iguarán  haciendo visible una necesidad apremiante.

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